Cómo organizar una boda paso a paso

Diez pasos, en el orden en que toca darlos, para que nada importante llegue tarde.

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Organizar una boda no es difícil; lo difícil es que son muchas cosas pequeñas que dependen unas de otras. La finca depende de cuántos seáis, cuántos seáis depende del presupuesto, y las mesas no se pueden hacer hasta que la gente conteste. Si las hacéis en orden, cada decisión os facilita la siguiente. Este es ese orden.

  1. Decidid qué boda queréis. Tamaño, estilo, civil o religiosa, cerca o fuera: la conversación que ahorra todas las demás.
  2. Fijad el presupuesto. Cuánto podéis gastar y quién pone qué, antes de enamoraros de una finca.
  3. Haced una primera lista de invitados. El número de invitados decide el sitio y buena parte del presupuesto.
  4. Elegid fecha y lugar. Ceremonia y banquete: es lo que antes se reserva.
  5. Empezad los papeles. El expediente matrimonial tarda, y los plazos cambian de un sitio a otro.
  6. Contratad a los proveedores clave. Catering, fotografía y música; después flores, transporte y lo demás.
  7. Mandad el save the date y las invitaciones. Primero el aviso, después la invitación con su fecha límite para responder.
  8. Recoged las confirmaciones. Hasta tener la cifra cerrada que os pide el catering.
  9. Repartid las mesas. Con la lista definitiva, no antes.
  10. Preparad el día. El horario, los pagos pendientes y quién se ocupa de cada cosa.

1. Decidid qué boda queréis

Antes de mirar ni una sola finca, sentaos a hablar de la boda que imagináis cada uno. ¿Cien personas o cuarenta? ¿Civil, religiosa o las dos? ¿En vuestra ciudad, en el pueblo de uno de los dos o fuera? ¿Una comida que se alarga o una cena con fiesta hasta tarde? No hace falta cerrar todo, pero sí saber en qué estáis de acuerdo y en qué no, porque cada una de esas respuestas cambia el precio y el sitio.

Decidid también cómo os vais a repartir el trabajo. Funciona mejor que cada uno se haga cargo de unas partes (uno los invitados, otro los proveedores, por ejemplo) que hacerlo todo a medias.

2. Fijad el presupuesto

Poned una cifra máxima y hablad de dónde sale: vuestros ahorros, lo que quieran aportar las familias, lo que esperáis recuperar con los regalos (con prudencia: no contéis con ese dinero para pagar señales). El banquete suele ser la partida más grande y va por invitado, así que el presupuesto y la lista de invitados se deciden a la vez.

En la guía de cuánto cuesta una boda en España tenéis el coste medio con sus fuentes, y con la calculadora de presupuesto podéis repartirlo por partidas en un par de minutos.

3. Haced una primera lista de invitados

No tiene que ser la definitiva, pero sí realista: familia, amigos, compromisos. Con ella sabréis si buscáis un sitio para 80 o para 250, que es lo primero que os van a preguntar en cualquier finca o restaurante. Apuntad desde el principio quién viene con acompañante y quién trae niños: son las dos cosas que más descuadran la cifra al final.

Lo explicamos con calma en cómo hacer la lista de invitados, y si preferís empezar en una hoja de cálculo, tenéis nuestra plantilla de Excel gratis.

4. Elegid fecha y lugar

El sitio del banquete y el de la ceremonia son lo primero que se reserva, porque las fechas buenas se llenan antes que nada. Septiembre, junio y octubre son los meses con más bodas en España: entre los tres suman más de un tercio, según el INE; si os casáis en uno de ellos, preguntad con más antelación. Llevad a las visitas la cifra aproximada de invitados y el presupuesto por cubierto, y preguntad siempre lo mismo para poder comparar: qué incluye el menú (barra libre, tarta, bodega), si hay mínimo de invitados, qué pasa si llueve, hasta qué hora se puede estar, si obligan a contratar a sus proveedores y cuánto hay que pagar de señal y cuándo el resto.

Si la ceremonia es en otro sitio, confirmad que los horarios encajan y pensad cómo llega la gente de uno a otro.

5. Empezad los papeles

Para casaros por lo civil hay que tramitar el expediente matrimonial (en el Registro Civil o, desde 2021, también ante notario); para la boda religiosa, el expediente de la parroquia. Los plazos y la documentación cambian bastante de un sitio a otro, así que lo mejor es preguntar pronto en el vuestro y no dejarlo para los últimos meses.

6. Contratad a los proveedores clave

Después del sitio, los que antes se agotan: el catering (si no va con la finca), la fotografía y el vídeo, y la música. Luego las flores y la decoración, el transporte, el vestido y el traje, las alianzas. Pedid presupuesto por escrito, guardad los contratos juntos y apuntad cada señal que pagáis: al final de la boda son muchos pagos pequeños y es fácil perder la cuenta.

7. Mandad el save the date y las invitaciones

El save the date es solo un aviso para que reserven el día; tiene sentido si la boda es en temporada alta, fuera o si tenéis invitados que vienen de lejos. La invitación de verdad lleva el lugar, la hora y una fecha límite para responder. Hoy la mayoría de las parejas la mandan por WhatsApp, y no tiene por qué quedar fría: en invitaciones de boda por WhatsApp tenéis ejemplos de mensajes.

8. Recoged las confirmaciones

Pedid que os confirmen asistencia, acompañante, alergias y lo que necesitéis saber (autobús, menú infantil). El catering os pedirá una cifra cerrada unos días antes de la boda; poned vuestra fecha límite con margen y tened previsto cómo recordárselo a quien no conteste. Lo contamos en cómo pedir la confirmación de asistencia.

9. Repartid las mesas

Con la lista cerrada, no antes: cada cambio de última hora os obliga a rehacer medio plano. Empezad por la mesa presidencial y las familias, seguid por los grupos de amigos y dejad para el final a quien no encaja en ningún grupo. Más detalle en cómo distribuir las mesas.

10. Preparad el día

Haced un horario del día con cada momento y quién se encarga (la llegada de las flores, quién guarda los anillos, a qué hora sale el autobús) y mandádselo a los proveedores. Dejad pagado lo que haya que pagar antes y preparad los sobres de lo que se paga el mismo día. Y nombrad a alguien de confianza para que resuelva lo imprevisto: vosotros ese día no deberíais coger el teléfono.

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